Introducción
La cultura es el conjunto de elementos y características particulares de una persona, comunidad región o país. Incluye espacios naturales, sitios arqueológicos, monumentos, costumbres, tradiciones, normas, formas de pensar, medios de comunicación, entre muchos otros aspectos que caracterizan a una sociedad. Bonfil Batalla (1987: 3) indica que todos los pueblos poseen una cultura particular que les proporciona identidad y los caracteriza como un sistema social. También, a la par que una sociedad conforma una cultura, identifica o genera un conjunto de elementos que han sido denominados ‘patrimonio cultural’.
El patrimonio cultural ha sido un asunto transcendental en la historia de la humanidad. Sin embargo, en los tiempos actuales persiste un renovado interés en su gestión. En lo que la bibliotecología respecta, el patrimonio cultural se ha tornado un asunto relevante, asociado con la biblioteca física y la biblioteca digital. Con base en lo señalado anteriormente, el presente artículo analiza la implementación de taxonomías en la representación estructurada y semántica del patrimonio cultural albergado en repositorios digitales. Como antecedente del estudio se retoma la idea de que el desarrollo de la web semántica ha traído consigo nuevas herramientas y métodos para la representación, la organización y la recuperación de recursos de información que favorecerán la comunicación y transmisión del conocimiento.
El supuesto de la investigación asumió que el acceso tópico a los recursos es fundamental y, actualmente, forma parte de la planeación y diseño de sistemas de información en la web, asegurando la funcionalidad y la búsqueda navegable en repositorios. Tal precepto se asocia con las tareas de los sistemas de información, enunciadas en los Requisitos funcionales para datos de autoridad de materia (FRSAD) (IFLA, 2012): encontrar, identificar, seleccionar, obtener y explorar. De igual forma, considera los preceptos de la web semántica, según los cuales el espacio digital deberá integrar robustos conjuntos de datos para la identificación y el descubrimiento de recursos.
Metodología
La metodología de análisis utilizada fue exploratoria-descriptiva, con rasgos cualitativos. Como técnicas de estudio se aplicaron la hermenéutica del discurso y el análisis de casos, considerando artículos académicos publicados en el periodo 2000-2024.
En la recuperación de los casos se emplearon los siguientes descriptores:
“Taxonomías” AND “patrimonio cultural”
“Taxonomies” AND “Cultural Heritage”
“Taxonomía” AND “patrimonio cultural”
“Taxonomy” AND “Cultural Heritage”
“Categorización” AND “patrimonio cultural”
“Categorization” AND “Cultural Heritage”
“Organización semántica” AND “patrimonio cultural”
“Semantic Organization” AND “Cultural Heritage”
“Representación de la información en la web” AND “patrimonio cultural”
“Information Representation in the Web” AND “Cultural Heritage”
Se consultó el Descubridor de información de la Dirección General de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información (DGBSDI, 2025) de la Universidad Nacional Autónoma de México, que incorpora más de 130 bases de datos especializadas, entre ellas Library and Information Science Source, Library and Information Science Abstracts (LISA), Library Science Database, Scopus, Web of Science e Infobila (Información y Bibliotecología Latinoamericana).
A partir de los descriptores establecidos se recuperaron 128 artículos; sin embargo, la mayoría presentaba un enfoque teórico del tema o abundaba sobre taxonomías en bibliotecas físicas, museos, galerías, archivos, etcétera. Dado el amplio número de artículos recuperados y su poca precisión, se realizó un segundo filtrado, más riguroso, que contempló de manera estricta la siguiente premisa: “taxonomías” AND “patrimonio cultural” AND “repositorios digitales” AND “2000-2024”. Tras tal acción, el corpus se redujo considerablemente y sólo se detectaron 16 casos que consideran todos los elementos antes enunciados. Tales casos se registran en el Anexo, al final del artículo.
El estudio responde las siguientes preguntas de investigación:
¿Qué son las taxonomías?
¿De qué forma pueden implementarse en repositorios?
¿Qué beneficios ofrecen en tales entornos digitales?
¿Cómo se vinculan con la web semántica?
En el proceso de hermenéutica del discurso se revisó un conjunto de literatura, de manera crítica; mientras que los casos se revisaron cuidadosamente para analizar el tipo de taxonomía que desarrollan, la selección de los términos, la categorización, los recursos que indizan y la función de la taxonomía en el sistema. Los resultados de la investigación se presentan en los tres apartados siguientes.
Resultados
Patrimonio cultural
La Conferencia Mundial de la ONU (1982) estableció que el patrimonio cultural de un pueblo:
[…] comprende las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas, surgidas del alma popular, y el conjunto de valores que dan sentido a la vida, es decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese pueblo; la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas (3).
En 2009, la ONU integró la división patrimonio cultural material/patrimonio cultural inmaterial. Mientras que el patrimonio material se compone de bienes muebles e inmuebles (cerámica, edificios, templos, monumentos, fósiles, flora, ropajes, sitios arqueológicos), el patrimonio inmaterial se compone de manifestaciones más abstractas (tradiciones, técnicas, costumbres, creencias, valores, leyendas, canciones, entre otras).
Un amplio número de autores señala que el patrimonio cultural es de suma importancia para los sujetos y las sociedades. Teniendo en cuenta lo anterior, resulta necesario cuestionarnos ¿por qué es importante su identificación, organización y difusión? Ferrer Ortega y Ferrer Ortega (2008: 488) señalan que el patrimonio cultural debe rescatarse y preservarse porque representa la riqueza de un pueblo que se hereda de una generación a otra. Holtorf y Högberg (2021: 18) asumen que el interés por identificar y conservar el patrimonio cultural reside en el valor que un elemento cultural posee en el presente y que se, aduce, puede mantener en el futuro. Bonfil Batalla (1987), por su parte, indica que tras el objetivo de localizar y preservar el patrimonio cultural subyace una función existencial, en vista de que el patrimonio cultural es “[un conjunto de elementos] que una sociedad determinada considera suyos y de los que echa mano para enfrentar sus problemas (de cualquier tipo, desde las grandes crisis hasta los aparentes nimios de la vida cotidiana), para formular e intentar realizar sus aspiraciones y sus proyectos; para imaginar, gozar y expresarse” (4). Así pues, la importancia del patrimonio cultural radica en las formas de pensar, los valores sociales, los mensajes históricos, las percepciones estéticas y las creencias religiosas que transmite. Mediante el patrimonio cultural, la identidad de las personas se fortalece y los lazos sociales se estrechan.
Si bien la intención de identificar y preservar el patrimonio cultural ha estado presente en la sociedad occidental desde tiempos inmemorables, durante la primera mitad del siglo XX la intención se vio reforzada. Tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo enfrentó un periodo nacionalista que revaloró la identidad de los pueblos y enalteció los bienes patrimoniales en un mundo globalizante. Desde entonces, “el patrimonio dejó de ser una cuestión particular de los estados, para convertirse en una cuestión supranacional, al debatirse sus problemas y necesidades en foros internacionales” (García Cuetos, 2012: 24).
A lo largo del siglo XX han emergido instituciones internacionales, nacionales y locales que tienen por objetivo la gestión y difusión del patrimonio cultural. En el ámbito internacional, en 1919 surgió la Sociedad de Naciones y posteriormente, en 1945, su heredera, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que entre muchos objetivos mencionó el de “unir a los pueblos del mundo y fortalecer la solidaridad intelectual y moral de la humanidad mediante la mutua comprensión y el diálogo entre las diversas culturas” (Unesco, s. f.). Actualmente, existen muchos organismos que promueven la gestión y difusión del patrimonio cultural; no obstante, su tratamiento aún es un asunto pendiente en el que los países, los gobiernos, las instituciones, la sociedad y los gremios profesionales deben contribuir con acciones claras y proyectos específicos.
Repositorios digitales sobre patrimonio cultural
Desde la perspectiva bibliotecológica, la gestión del patrimonio cultural ha sido una actividad esencial, asociada con la biblioteca física y la biblioteca digital. En las bibliotecas físicas, por siglos, se han albergado el patrimonio bibliográfico y otras entidades culturales. Aunado al espacio físico, durante las últimas dos décadas la biblioteca se ha expandido al entorno web donde almacena robustas colecciones sobre arqueología, arte, historia, escultura, literatura, costumbres, canciones populares, mitos, monumentos, tradiciones, sitios naturales, etcétera.
La gestión del patrimonio cultural implica actividades en la realidad, espacio donde las manifestaciones culturales se hacen presentes, y conlleva tareas de administración en el espacio digital, que día a día se consolida como un entorno en el que confluyen usuarios, necesidades de información y recursos. Remito a Arizpe (2011: 71), quien señala que la cultura está tomando un puesto relevante en el panorama global y mediante los espacios web los pueblos buscan compartir su cultura, que evidencia sus memorias, sus deseos y su búsqueda de futuro.
En la gestión del patrimonio cultural, los repositorios digitales cumplen una función esencial. Consecuentemente, durante la última década han emergido innovadores proyectos como Europeana, sobre el patrimonio cultural europeo; Hispana, que salvaguarda el patrimonio de España; el Repositorio Centroamericano de Patrimonio Cultural, promovido por la Universidad de Costa Rica; Mexicana, que resguarda el patrimonio cultural de México o el Repositorio sobre Patrimonio Cultural Inmaterial, que reúne el trabajo de varias universidades y asociaciones especializadas.
De acuerdo con el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española, un repositorio, en su sentido más amplio, es “un lugar donde se guarda algo”. Según la ciencia bibliotecaria, los repositorios son un “sistema que permite almacenar, preservar y dar acceso a objetos digitales” (Ramírez Ramírez et al., 2019: 1064).
Entre sus características es posible mencionar las siguientes:
Almacenan entidades informativas digitales (recursos, información, datos).
Difunden el conocimiento, en un marco que promueve el acceso local, regional o global a la información.
Como sistemas de información son espacios complejos que contemplan funciones de recopilación, almacenamiento, preservación, organización, difusión y recuperación de la información.
Como espacios digitales, adheridos a las bibliotecas y espacios web, integran recursos, datos, metadatos y promueven la interoperabilidad entre sistemas de información y buscadores de información, así como entre usuarios humanos y usuarios máquinas.
En agregación, cuando hablamos de repositorios sobre patrimonio cultural, es necesario considerar sus características específicas:
Gestionan recursos digitales sobre patrimonio cultural.
Salvaguardan el inventario del patrimonio cultural ante fenómenos como inundaciones, terremotos, humedad, el tiempo, la modernización, etcétera.
Documentan el patrimonio cultural con fines legislativos, económicos, sociales, políticos, entre otros.
Muestran la riqueza cultural albergada en instituciones de memoria (bibliotecas, archivos, museos, galerías, etcétera).
Posibilitan el acceso al patrimonio cultural de manera local, nacional e internacional.
Promueven la educación y el aprendizaje sobre el patrimonio cultural.
Taxonomías en repositorios sobre patrimonio cultural
Necesidad
La taxonomía, del griego taxis (ordenación) y nomos (norma), es “la ciencia de la categorización, de acuerdo con un sistema predeterminado” (Bruno y Richmond, 2003: 45). La actividad taxonómica está presente en la mayoría de los espacios y las actividades humanas y las taxonomías son cristales a través de los cuales percibimos y concebimos el mundo en que vivimos (Lambe, 2007: 4).
Centelles (2005) establece que:
Una taxonomía es un tipo de vocabulario controlado en el que todos los términos están conectados mediante algún modelo estructural (jerárquico, arbóreo, facetado…) y especialmente orientado a los sistemas de navegación, organización y búsqueda de contenidos […].
Las taxonomías son un sistema de organización del conocimiento (SOC, del inglés Knowledge Organization Systems [KOS]); esto es, un tipo de esquema para organizar información y promover la gestión del saber (Hodge, 2000: 1). Como bien señala Hodge, entre el amplio espectro de los SOC es posible distinguir tres grupos: listados de temas, categorizaciones y esquemas de relación. A la luz de tal tipología, las taxonomías se inscriben en el segundo grupo, constituido por esquemas terminológicos-categoriales que simbolizan tópicamente dominios de conocimiento. Al referirnos a un tópico, consideramos un punto de acceso que bien puede ser un tema, un nombre personal, un nombre institucional, una región geográfica, un producto, un objeto o una instancia.
Las taxonomías son necesarias en los repositorios digitales porque forman parte de los renovados instrumentos para la gestión de las entidades de información:
Representación: identifican y simbolizan tópicos. Mediante actos del lenguaje y categorización estructuran jerárquicamente un dominio, desde clases principales hasta subclases o instancias.
Organización: ordenan los recursos de información albergados en un repositorio digital, según una plantilla jerárquica. En comparación con otros SOC, encabezamientos de materia, por ejemplo, integran términos precisos para describir una colección digital.
Recuperación: permiten la identificación y el suministro. Precisan información sobre temas, autores, lugares o tiempos mediante la posición de los descriptores en la taxonomía. En el suministro, el uso de rutas de navegación o ‘migajas de pan’, basadas en la jerarquía de la taxonomía, provee contexto y mejora los resultados de búsqueda.
Fernández Hernández (2007) promueve la integración de taxonomías en repositorios y otras plataformas digitales, en vista de que mejoran la navegación y el desarrollo de sistemas de búsqueda basados en la exploración (browsing) y en la recuperación (searching):
Un sitio que contiene información bien estructurada y clasificada puede ser fácilmente entendido por otros sitios web y por buscadores, así [cumplirá con eficacia] sus objetivos de diseminar la información lo más ampliamente posible, además de permitir al usuario encontrar lo que busca [de manera ágil y oportuna].
La representación estructurada del conocimiento y los recursos de información es un aspecto preeminente en la gestión del patrimonio cultural. Las taxonomías fortalecen los sistemas de información en la web. Es importante considerar que en la web no basta con proporcionar al usuario un descriptor aislado, sino que es necesario proporcionarle un marco teórico que le dé significado. Mediante las taxonomías se resuelve este problema: los recursos digitales (videos, fotografías, audios, artículos, libros, documentos, entre otros) pueden ser identificados en una plantilla tópica con términos estandarizados y jerarquizados.
Descripción
La implementación de taxonomías en repositorios digitales sobre patrimonio cultural es una actividad interdisciplinar en la que confluyen bibliotecólogos, ingenieros computacionales, lingüistas y expertos en patrimonio (historiadores, arqueólogos, curadores, arquitectos, etcétera). Como proceso, exige conocer la teoría para el desarrollo de sistemas de organización del conocimiento y los fundamentos de la web semántica, un precepto de la gran red que emplea nuevas estrategias ordenadoras, sistemas de navegación, índices jerárquicos y otras herramientas que enriquecen los sistemas de información.
Según los preceptos de la web semántica, el ciberespacio deberá ser un grafo de conocimiento más que un sitio de vínculos de hipertexto. Uno de sus principales objetivos es capturar el significado de un conjunto de nodos, vínculos y metadatos requeridos para emplearlos de manera eficiente (DeBellis y Neches, 2023: 22), en procesos de búsqueda y recuperación de información. En coordinación con este propósito, las taxonomías y otros sistemas para la organización del conocimiento en red (mapas tópicos, ontologías terminológicas) son los instrumentos ideales para el acceso tópico.
En la organización temática de los recursos de información albergados en bibliotecas digitales los SOC cumplen tareas preeminentes. Entre los casos analizados, Scaturro (2013: 206) señala que la adopción de un sistema de organización del conocimiento apropiado para representar las artes performativas (u otro dominio cultural) es un asunto relevante de los teatros, museos y unidades de información, especialmente si se pretende diseminar tal información a nivel trasnacional. Tuamsuk et al. (2016: 434), en otro caso analizado, indican que los sistemas de organización del conocimiento son herramientas útiles para organizar el patrimonio cultural y, con gran especificidad, las taxonomías facetadas pueden ofrecer enormes beneficios debido a la flexibilidad de su estructura.
A partir de la síntesis de los casos analizados, se detectó que la integración de taxonomías en repositorios considera, al menos, tres etapas con sus correspondientes subetapas (Figura 1):
El 53 % de los casos detalla las etapas que siguieron en la planificación, construcción e integración de la taxonomía. Entre éstos destacan “Taxonomy of Folktales from the Greater Mekong Sub-region” (Tuamsuk, et al., 2016) y “Enhancing Access to Digital Information Resources on Heritage: A Case of Development of a Taxonomy at the Integrated Museum and Archives System in Singapore” (Chaudhry y Pei Jiun, 2005). Ambos artículos integran apartados en los que describen cada uno de los pasos y las fuentes consultadas para la selección de la terminología, recomiendan técnicas de categorización, programas para la codificación, entre otros aspectos.
En la etapa de planificación, los casos coinciden en la necesidad de vincular la taxonomía con las colecciones que representarán, así como con las necesidades de los usuarios. En el desarrollo de la herramienta se recomienda la aplicación del análisis de dominio o el análisis de contenido, como técnicas para explorar las áreas culturales o las colecciones digitales. Los casos coinciden en dos momentos esenciales en el desarrollo del instrumento: selección de descriptores y categorización. La identificación de los términos que conformarán la taxonomía es un proceso en el que se consultan y revisan diversas fuentes informativas (enciclopedias, diccionarios, libros, revistas e incluso fuentes humanas), mientras que la categorización se observa como una actividad compleja en la que se agrupan términos con rasgos similares bajo principios estructurales y lógicos.
Una vez desarrollada la taxonomía, su integración en el repositorio considera la indización de los recursos, a partir de los descriptores del instrumento, y la integración de la estructura taxonómica en una interfaz. Tales actividades permitirán la búsqueda tradicional (query) en un recuperador de información y la búsqueda navegable (browsing) en la estructura categorial (Figura 2):
Entre los casos analizados, 68 % menciona la utilidad de las taxonomías en la búsqueda exploratoria. En comparación con la búsqueda por interrogación, la búsqueda exploratoria es más intuitiva y ofrece apoyo en el descubrimiento de una colección. En “Developing a Taxonomy to Support User Browsing and Learning in a Digital Heritage Portal with Crowd-Sourced Content” (Khoo et al., 2014: 266), los autores señalan que a los usuarios les resulta más viable navegar en una estructura taxonómica y detectan con mayor facilidad temas de interés. Un segundo caso, “A Knowledge Management Architecture for Digital Cultural Heritage” (Dragoni, Tonelli y Moretti, 2017: 13), enfatiza la relevancia de la visualización de categorías para la navegación, en un lenguaje comprensible para los usuarios.
En cuanto a las funciones que las taxonomías cumplen en los repositorios sobre patrimonio cultural, los casos evidenciaron los siguientes resultados:
Organizar el conocimiento.
Asentar la terminología sobre el patrimonio cultural.
Gestionar recursos de información digitales.
Integrar herramientas de la web semántica en sistemas de información.
Representar, estructurar y diseminar datos sobre patrimonio cultural.
Vincular semánticamente tópicos.
Asistir en los procesos de búsqueda y recuperación de la información.
Favorecer la interoperabilidad entre repositorios y otros sistemas de información.
Contribuir en el desarrollo de la web semántica.
Apoyar en la preservación del patrimonio cultural.
Auxiliar en la difusión del patrimonio cultural.
A modo de síntesis, se detectó que las taxonomías en repositorios sobre patrimonio cultural se caracterizan como sigue:
Taxonomías como sistemas de organización del conocimiento: ordenan el saber desde una perspectiva específica. Entre los casos, 73 % trata el patrimonio cultural en general mientras que el 37 % se enfoca en el patrimonio de una región (Singapur, Eslovenia, Brasil, Indonesia, subregión del Gran Mekong), teniendo como marcos dominios altamente definidos.
Taxonomías como lenguajes de indización: combinan los preceptos de los vocabularios controlados y los sistemas categoriales. Consideran el tipo de recursos que indizan. Entre los casos, 82 % indiza en un repositorio diversos tipos de recursos, 1 taxonomía (6 %) atiende recursos 2D y 3D, 1 (6 %) trata sobre recursos archivísticos y 1 más (6 %) indiza libros digitales.
Taxonomías como esquemas para la recuperación: responden al empleo de técnicas de recuperación de información en la web (Huang y Xu, 2022: 1). Consideran una búsqueda por interrogación a la vez que opciones de exploración y descubrimiento. El diseño de interfaces de búsqueda visuales basados en sistemas de organización del conocimiento es una tarea presente y futura de los creadores de repositorios. Todos los casos analizados enfatizan esta función.
Taxonomías como apoyo de la semántica: son rutas o índices de acceso a recursos. Auxilian la interoperabilidad entre sistemas y el desarrollo de una web asociada y significativa. Todos los casos revisados coinciden en la necesidad de proporcionar accesos tópicos más interactivos que atiendan a la semántica de los puntos de acceso en un contexto visible.
Taxonomías como apoyo del patrimonio cultural: auxilian en la preservación, inventario y difusión de los bienes culturales de un pueblo, nación o región. Todos los casos analizados manifiestan la relevancia del patrimonio cultural y la función prioritaria de los sistemas de organización del conocimiento en la actividad.
La construcción de taxonomías tradicionalmente ha sido un proceso manual; no obstante, el 46 % de los casos analizados recomienda emplear estrategias automatizadas que auxilien en su desarrollo. Los artículos recomiendan la extracción automatizada de términos, el diseño de redes de coocurrencia de palabras y la creación de nodos jerárquicos con ayuda de programas o inteligencia artificial. Fernando et al. (2012: 880) en “Comparing Taxonomies for Organising Collections of Documents”, asumen que desarrollar taxonomías es una tarea compleja, las herramientas creadas manualmente pueden ser precisas y estar bien estructuradas, pero, en comparación, los métodos automáticos reducen costos y recursos a la vez que reflejan fielmente los rasgos de los documentos.
En el marco de la web semántica, las taxonomías forman parte de los vocabularios de datos enlazados. Son sistemas adheridos a las disposiciones de los Requisitos funcionales para datos de autoridad de materia (FRSAD) (IFLA, 2012) y el Sistema simple para la organización del conocimiento (Simple Knowledge Organization System [SKOS]) (W3C, 2012), que favorecen el desarrollo de sistemas terminológicos-jerárquicos asociados. Tales estándares bibliotecológicos, por demás, promueven la búsqueda y recuperación tópica de manera navegable.
Ventajas
Los repositorios digitales han emergido como sistemas de información de alto valor debido a la calidad de sus recursos y sus metadatos. En éstos, la planeación, desarrollo e implementación de taxonomías aporta grandes ventajas. Kang et al. (2021: 12) señalan tres grandes beneficios: la capacidad para indizar recursos de información digitales, organizar y recuperar conocimiento de manera semántica y ofrecer estructuras categoriales para la búsqueda navegable.
Zlodi, Majer y Biliĉić (2021: 729) coinciden sobre las ventajas de las taxonomías al señalar que uno puede reconocer la necesidad de describir el contenido temático de una obra artística en un simple vocabulario y, también, proveer acceso al contenido primario a través de funciones de navegación, permitiendo al usuario descubrir ítems agrupados bajo el mismo tópico (por ejemplo, una jerarquía navegable de términos o un índice vinculado).
Las taxonomías, según las premisas de los vocabularios de datos enlazados, se vislumbran como una opción ventajosa en repositorios digitales. En tales contextos bibliotecológicos es importante el enriquecimiento de los puntos de acceso a los recursos, el robustecimiento de los vocabularios y el empleo de sistemas de organización del conocimiento ideales para el entorno digital. Retomo a Gaona-García, Martín-Moncunill y Montenegro-Marín (2017: 70) cuando establecen que la categorización y la vinculación en los vocabularios de los repositorios genera una sólida estructura de búsqueda basada en estrategias semánticas.
Conclusiones
La organización de la información en el ámbito del patrimonio cultural sigue estando dominada por los datos semiestructurados y las bases de datos básicas. De igual forma, se caracteriza por una organización lineal del conocimiento (índices alfabéticos sin relación) que no refleja la diversidad categorial del patrimonio y tampoco satisface las necesidades de divulgación multidimensional y recuperación del conocimiento. Ante este problema, las taxonomías integradas en repositorios digitales ordenan de forma terminológica, categorial y asociativa un conjunto de recursos. Su desarrollo permite contar con descriptores altamente especializados, que representan elementos tópicos de los recursos y favorecen el descubrimiento y la generación de conocimiento de manera gráfica-visual.
Hyvönen (2020: 192) recomienda que los sistemas de información en la web semántica contemplen los siguientes rasgos: agregación, enriquecimiento, validación, búsqueda, exploración, visualización y, en algunos casos, el análisis de datos. Entre los casos analizados, se observó que la taxonomía es el fundamento de estas ideas; no obstante, la semanticidad en repositorios se dirige hacia SOC más complejos, específicamente ontologías en las que persiste una estructura jerárquica aunada a la explicitación semántica de atributos y axiomas.
En lo que al patrimonio cultural respecta, la generación de vocabularios y estructuras categoriales se vislumbra como una actividad en continuidad a la vez que desafiante. Ante tal reto, los bibliotecólogos deberán tener una actitud más proactiva: no ser meros consumidores de sistemas de organización del conocimiento (encabezamientos de materia, tesauros y clasificaciones bibliográficas), sino creadores de nuevos sistemas que cubran tópicamente un dominio de conocimiento y operen como rutas para la recuperación de recursos de información.
Finalmente, en asociación con la gestión del patrimonio cultural, las taxonomías aportan ricos métodos para organizar y difundir la riqueza cultural de los pueblos, considerando altos preceptos de granularidad denominativa y refinamiento categorial. La tarea de gestionar el patrimonio cultural es una actividad compleja que requiere el compromiso de las instituciones, la sociedad y los sujetos. Hoy en día, el patrimonio cultural digital es un concepto humanista y una tradición empírica (Cameron, 2021: 265). Su tratamiento no debe ser asunto de profesionales que trabajan aislados sino un reto de grupos de trabajo, colaboraciones interdisciplinarias y teorías de diversos campos al servicio de la riqueza de la humanidad.